En Málaga, Michelin reunió a su gente para hablar del futuro. Un futuro que no se mide solo en kilómetros recorridos, sino en el impacto que dejamos al pasar.
Entre las voces que guiaron la jornada, destacó la de Ángel León, el chef del mar, que recordó la importancia de volver al origen: escuchar la naturaleza, respetarla y aprender de ella. Su mensaje conectó con la esencia de Michelin —una empresa que avanza mirando hacia adelante, pero con los pies firmes sobre la tierra.
Desde Tarara estuvimos allí para captar ese espíritu, el resultado: una pieza que respira lo mismo que el evento. Optimismo, compromiso y una certeza compartida —que el futuro se construye juntos, paso a paso, con la mirada puesta en el horizonte.
¿Imaginamos mejor cuando estamos en movimiento?